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Espacio de arte

Espacio de Arte

El arte comienza a partir de grupos. Lo colectivo es la base de la producción artística. Ciertas formas especiales de relaciones sociales son el terreno en el cual los artistas están arraigados. De este terreno brotan las flores del arte, luego son cortadas, y llevadas a los floreros en arreglos como aquellos que vemos en grandes jarrones en la entrada del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (…) Los colectivos de artistas no hacen tanto las flores como el suelo mismo. Y el suelo no se ve usualmente en el museo. Los colectivos de artistas no hacen objetos: hacen cambios. Hacen situaciones, oportunidades, realizaciones, entendimientos. Trabajan con nuestros deseos, y estos tienen profundas implicancias para los objetos de arte. Los colectivos trabajan sobre la relación pública hacia el arte. 

                (2005, Moore, Alan, trad. Pagola Lila: «Introducción general al trabajo colectivo en el arte moderno»).

Un poco de historia…

Cuando desde la Fundación Juanito nos propusimos acompañar y cuidar a niños, niñas y adolescentes, pensamos que una de las herramientas más importantes que había que desarrollar era la inclusión del arte como potenciador de los procesos creativos de los niñxs y facilitador de la articulación de aspectos no integrados de la subjetividad.

 

En sus comienzos, se presentaba como un lugar en el que podía abrirse una posibilidad de que lo siniestro -producido por las vivencias traumáticas- se transformara en acontecimientos capaces de transformar sus vidas en lo cotidiano, así como lo evidencia la experiencia de tantos artistas, que dieron cuenta con su historia de vida, que si no se hubiesen inclinado al arte como modo de expresión y existencia en el mundo, toda su creatividad se habría orientado, quizás, hacia facetas humanas negativas.

A lo largo de estos años, se fundaron en la institución los departamentos disciplinares necesarios para cumplimentar el indispensable acompañamiento de los niñxs y sus familias en una organización que se concibe social y políticamente comprometida en favor de los derechos de la Infancia y la Adolescencia.

 

Hoy crecemos en nuestros fundamentos, dando pasos más firmes hacia ese objetivo primero, al intentar promover modos de vivir en el arte, para que nuestras prácticas, a partir de aquí, generen otros devenires vitales entre todxs los integrantes, y se expresen en multiplicidad de sentidos. Esto incluye reconsiderar, una y otra vez, en ese recorrido subjetivo colectivo-individual, el concepto de salud, las acciones de cuidado, la comunicación y el aprendizaje común muy especialmente.

 

La idea es conversar artísticamente, expresando, mediante la música, el trabajo corporal, la actividad plástica, el teatro, la danza, y otras disciplinas, la dimensión de existencia de cada ser en su realidad .

Es construir un lugar de encuentro y vivencias comunitarias que, a través del interjuego de disciplinas, abra y potencie la experiencia artística en niñxs, adolescentes y adultxs dedicados a su acompañamiento e interesados en la protección de la infancia.

 

Aquí conviven diversas expresiones artísticas: espacio de musicoterapia, trabajo corporal, experiencias de teatralidad, encuentros de música, juego, literatura.

Se viven jornadas, ateneos, conversatorios, cine debate, eventos institucionales, entre otras. Encuentros pensados con diferentes modalidades donde se prioriza la construcción creativa en comunidad, sin jerarquías sociales, en los que se anuda la cooperación y la coautoría, como soporte de la cohesión y el desarrollo de las potencialidades de todxs en el ámbito social. Para pensar también las distintas problemáticas que nos aquejan y encontrar líneas de fuga que ofrezcan otras alternativas posibles.

 

Un espacio donde se democratice la cultura en un entorno amable, que invite a crear y disfrutar.

¿Quiénes pueden participar?

Los niños, niñas y adolescentes que viven en los hogares de la Fundación y los que no, los adultxs que realizan alguna actividad con relación a la temática de la infancia y adolescencia, y los que empaticen con la realidad de nuestros niñxs más vulnerables, ciudadanos y ciudadanas de la comunidad, organizaciones, grupos de artistas, colegios, universidades, empresas. ¡Todxs!

 

​Apostamos a lo social porque todo artista es emergente de una trama vincular social, de un grupo, de su momento histórico, de su tiempo.

 

Expresa lo propio y lo que recorre y vibra en la horizontalidad de lo común. Basta con que podamos juntxs explorar esas posibilidades para obrar en pos de ciertas transformaciones que urgen para vivir más dignamente, y generar mejores y más vitales modos de existir.

 

A eso, ¡le llamamos ARTE!

 

Jugar en la calle

JUGAR EN LA CALLE

                                                                       “El juego no es un derecho solo porque divierte, sino porque permite a los niños ser libres”  

                                                                                                                                                                                                   (Francesco Tonucci)


Una vez al mes…desde el mes de julio de 2023, por un rato, pero ¡qué rato! ponemos en pausa al tránsito y abrimos las puertas de la Fundación Juanito, con la leche servida y muchas cosas ricas, para invitar a JUGAR EN LA CALLE en la continuidad de la Calle Amenábar al 300 ¡si! ¡AMÉnabar! jajaja. 

Una calle puede ser como cualquier otra calle… Incluso una Ciudad puede ser como cualquier otra ciudad… pero, curiosamente, UNA CALLE DE LA CIUDAD DE LXS NIÑXS ¡no!, por esas cuestiones inexplicables del estar en común, produce maravillas; y se ensancha y extiende a lugares impensados. Produce transformaciones insospechadas que perfilan un nuevo paisaje.
La ciudad de los grandes empieza a dar lugar a la ciudad de lxs chicxs.

 

Así lo sentimos….

La calle de la ciudad de los niños y las niñas, donde quiera que se despliegue en nuestro territorio, tiene olor a tostadas calentitas con manteca y aventuras a cielo abierto y a agitación de corridas sin parar. A miradas compartidas que no precisan palabras para estar allí, que se adivinan en la militancia por las infancias de todos los colores, mientras lxs pibxs se van entrelazando y conociendo en el movimiento espontáneo del juego libre, inventan la vida y se animan a soñar con otras calles, otras ciudades, otros mundos. Tienen derecho, ¿cierto?
Derecho a ese juego sin un trazado delineado... tal vez …quizá solamente al de la rayuela más larga del mundo y a la libertad de llegar a los saltos hasta el cielo.


GRACIAS por suspender el tiempo allí ….chicos chicas…y llevarnos a disfrutar en las patinetas voladoras, reírnos como locxs y volver a ganar algo de lo que llaman entre adultxs FE.

Y cambió el paisaje urbano, poblado de chicxs que fueron viniendo... cada vez más... a saltar a la soga, jugar a la pelota, armar historias disfrazadas y descubrirse en las escondidas.

​Y lxs adultxs también se acercaron, cerquita pero sin cercar, entre mates y hasta aceptando alguna invitación a saltar. Rememoranzas necesarias de infancias lejanas que reaparecen desde un nuevo lugar, van virando a alianzas y a complicidades con aroma a tizas de colores.

Atravesar las burocracias no es tarea sencilla. ¡Que no se confunda este corte de calle con una protesta! Habitar el espacio público no es invadirlo, Sr. funcionario, es vivirlo. ¡Ganarle al sistema para obtener el permiso comunal fue un gran logro!

Vienen muchxs curiosxs. ¡¡Qué maravilloso!! Vecinos y vecinas del barrio que se preguntan qué estamos haciendo….muchas veces con ganas de “hacer alguna actividad muy atractiva” ¡pero no! Se trata de dejar a lxs pibes jugar tranquilxs, libres de intervenciones, practicando su autonomía, para que nos muestren lo mucho que se puede, con tanta simplicidad, con esas ganas de estar y hacer lo mejor que saben hacer ¡JUGAR!

 

Y la calle se pobló cada vez más con amigues de las escuelas porque lxs chicxs se llamaron unxs a otrxs y a veces hasta sin conocerse previamente se invitaron e hicieron lugar a todos y todas, mientras se armaba charla con lxs papás, mamás, un tío y lxs vecinxs como hacía tanto que no lo hacíamos. Y así como quien no quiere la cosa, empezamos a hacernos menos desconocidxs, a trazar un nuevo tejido social.

 

Y vinieron facturas de un negocio amigo y el cafecito con budines de otro comercio aliado que no quieren perderse la fiesta; y vinieron de Universidades; y de la SENAF; para mostrarnos su apoyo desde el primer día. Y de otros Hogares... y de los colegios de la zona. Las maestras con sus hijxs… a compartir…a jugar …a sentir. ¡Qué belleza de experiencia!  

Y pensábamos, finalmente ¿qué necesitan nuestrxs chicxs?. Porque no lo sabemos y este es el primer descubrimiento. Lo que suponíamos se volvió inconsistente frente a esta nueva aparición, de palabras que ahora tenían otro sonido y otras significaciones. La situación nos exigía, desprendernos de los presupuestos, escuchar con la disponibilidad de un cuerpo ESCUCHANTE que convocaba a RESPONDER, y comprometernos para ser mejores adultxs en este pequeño pedacito del universo que nos tocó existir. Y quizá, para que gestionemos otrxs adultxs que mañana serán más sensiblemente escuchantes de sus realidades, de lxs otrxs con quienes habitan el mundo. 


Seguimos atravesando la incomodidad de la fuerza burocratizante que insiste en impedir, porque ¡lxs niñxs hacen tanto ruido, atrevidos, atrevidas! Empujan a la desorientación y entonces perdemos seguridad. ¡¡Vamos por ello hacia la aventura de las incertezas!! Para explorar el mundo con ojos de niñx, como nos invita Franchesco Tonucci.

 

Jardín de mariposas

EL JARDÍN DE MARIPOSAS

​Allí, en el corazón de la Fundación, en el patio del hogar, en el espacio de juegos nace un nuevo lugar. Un espacio ligado profundamente con la naturaleza y el encuentro.

El Jardín de Mariposas - potenciado por el fallecimiento del árbol del espacio de juego de la casa- , niñxs, adolescentes y adultxs se dispusieron a construir un espacio nuevo de la mano de una colaboradora que nos fue enseñando. Y hubo elección de una planta especial con la única condición de que sea nativa, plantarla con el anhelo de que crezca, conocerla en tanto en principio es un todo ajeno y luego hacerse cargo de su riego y cuidado a lo largo del tiempo ("cuidado" en una fundación de protección ¡siempre es cosa seria!), con el objetivo de armar un corredor vital que favorezca la biodiversidad de otras especies como las mariposas, orugas, caracoles, sapos, etc. De esta manera, con el fomento de la flora y fauna nativa fue deviniendo un hábitat que propició el trabajo de varias categorías: la construcción de la categoría de cuidado de la vida/muerte, la relación con la naturaleza, la promoción de la salud integral, el vínculo con las especies, la observación de los procesos de transformación de las distintas especies (crecimiento, nacimiento, evolución, muerte) y el cultivo de los gestos. 


Se fue conformando de a poco la apropiación de rutinas de cuidado, generando lazos entre pares con un objetivo común: que vinieran las mariposas, que encuentren un nuevo lugar amigable para armar casa. ¡¡Y vinieron!! ¡Claro que vinieron! 
 

Bajo la lógica de la inmediatez en la que estamos sumidos, acompañar el proceso con la espera, la sutileza del contacto, la delicadeza del registro y la disponibilidad a lo que viene, es producir otras individuaciones más sensibles y otras existencias menores/enormes. Una comunión con la naturaleza muchas veces impensada en medio de la ciudad. Se abren nuevos espacios transformadores que trascienden el aquí y ahora, y dejan una huella que recorre nuevos lugares, como cuando una niña le regala semillas a sus compañeras al final de la primaria, y así algo permanece más allá de la presencia cuando un niño que egresa del hogar, en una frase tan profunda como amorosa, expresa:"regá mi plantita cuando no esté", "se van a acordar de mi cuando vean mi planta". Y como siempre una comunidad que cuida intensamente, ya que nuestro jardín no se riega de a unx y ¡a veces necesita tanta agua! Lo colectivo posibilita la vida. Considerando que desde hace varios años las políticas dedicadas a las infancias, y las concurrentes, vienen en decadencia, arrasadas, desarticuladas, y con bajo presupuesto y pocos recursos, tanto ideológicos como humanos, dejando así expuestxs a lxs niñxs y adolescentes a más tiempo de malos tratos y vulneraciones de derechos, la promoción de otros espacios, otros lazos y la construcción de redes en pos del cuidado común, se torna un mojón revolucionario de resistencia. Un acto ético a sostener que necesita que no se corten las alas. 

¿De qué otro modo podemos explicar que algo pueda vivir en el desastre que hemos causado?

Ana Lowenhaupt Tsing (2023).

 

Musi Juanito

musi juanito

                                               "Sé que la música no va a resolver los problemas que aquejan al mundo, pero sí sé que es muy útil para que se produzca la primera condición para el diálogo: el poderse comunicar de igual a igual (…). La música es un diálogo simultáneo, una excelente escuela para el arte de la convivencia, porque la condición esencial para el diálogo es la igualdad".  
(Barenboim, 2016)

¿Por qué una orquesta de niñxs y adolescentes?

Cuando desde la Fundación Juanito nos propusimos dedicarnos a la crianza y cuidado de niños, niñas y adolescentes mediante la creación del Programa Hogar, pensamos que una de las vertientes más importantes que había que desarrollar era la participación del arte como potenciador de los procesos creativos de los niñxs, y facilitador de la articulación de aspectos no integrados de la subjetividad.
Pero sobre todo, lograr que el arte fuera un modo de vivir, y atravesara la escena cotidiana del común hacer, para que nuestras prácticas a partir de aquí generen otros devenires vitales entre todos los integrantes y se expresen en multiplicidad de sentidos. Esto incluye reconsiderar una y otra vez, en ese recorrido subjetivo colectivo-individual, el concepto de salud, las acciones de cuidado, la comunicación y el aprendizaje común muy especialmente. Así nació MUSI JUANITO.


La idea es conversar artísticamente, en lo heterogéneo de las participaciones, en las que lxs niñxs y adolescentes se encuentran y vinculan a partir de la pasión, el gusto, el descubrimiento de la ejecución de un instrumento y en la polifonía de la construcción común orquestal. En un trabajo que exige aprender desde la complejidad que presenta el instrumento y también la capacidad de articulación con lxs otrxs, seres y sonidos, en prácticas artísticas que exceden la disciplina, para armonizar en una producción única y múltiple a la vez.  


Es construir un lugar de encuentro y vivencias colectivas, que a través del interjuego de disciplinas, abra y potencie la experiencia artística en niñxs, adolescentes, y adultxs dedicados a su acompañamiento e interesados en la protección de la infancia.

Experiencia donde se prioriza la construcción creativa en comunidad, sin jerarquías sociales, en los que se anuda la cooperación y la coautoría, como soporte de la cohesión y el desarrollo de las potencialidades de todxs en el ámbito social.


Un espacio donde se democratice la cultura en un entorno amable, que invite a crear y disfrutar, para lxs niñxs sin distinción y habilite un lugar social diferente. 

¿Quiénes pueden participar?


Los niños, niñas y adolescentes que viven el los hogares de la Fundación, y los que no, pero vivan en las zonas aledañas, lxs adultxs que realizan alguna actividad en relación con la temática de la infancia y adolescencia y quieran colaborar/ participar, y lxs que empaticen con la realidad de nuestros niñxs más vulnerables, ciudadanos y ciudadanas de la comunidad, organizaciones, grupos de artistas, colegios,  universidades, empresas que quieran prestar apoyo.

Apostamos a lo social porque todo ser humano es emergente de una trama vincular social, de un grupo, de su momento histórico, de su tiempo. En el arte se expresa lo propio y lo que recorre y vibra en la horizontalidad de lo común.  


Basta con que podamos explorar esas posibilidades para obrar en pos de ciertas transformaciones que urgen para vivir más dignamente, y generar mejores y más vitales modos de existir.


A eso le llamamos ARTE.

 

Creemos que lxs niñxs pueden ser agentes de cambio y que propician lazos sociales que nos unen como sociedad. Para eso necesitan adultxs que lxs escuchen en un entorno de libertad y respeto. 
En este punto, el ejercicio colectivo impulsa una vez más a observar y repensar: "Cómo construye una mirada del niñx que lo que perfila es al que mira" (Carli 1999) ,dando lugar a una revisión constante de las condiciones en las que se construye la categoría de Infancia. 


Reivindicamos a la Infancia como experiencia vital que no debe sujetarse a estereotipos, respondiendo a modelos hegemónicos “del cómo deben ser”, sino como horizontes en lxs que podamos advertir sus ricas variantes y múltiples producciones culturales.


Confiamos que en la experiencia compartida, de las identidades en tránsito (todas-de niñxs y adultxs), que armonicen en un acto emancipatorio y que la música proclame a los niñxs sujetos políticos. 

El encuentro histórico amoroso con Musineira, su Directora Daniela Cesario y su equipo de profesores, hicimos realidad este sueño sostenido en la construcción conjunta.

 

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